El conflicto entre Esquel y Trevelin por la gestión y el financiamiento de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos continúa sin una resolución definitiva. Desde el municipio de Trevelin sostienen que existe voluntad de alcanzar un acuerdo, pero cuestionan que las condiciones planteadas por Esquel hayan cambiado en reiteradas oportunidades y reclaman conocer en detalle los números de la planta antes de asumir nuevos compromisos económicos.

Nicolás Ewdokimoff, secretario de Producción de Trevelin y ex secretario de Ambiente, aseguró que las posiciones “son más flexibles de lo que parecen”, pero advirtió que el principal obstáculo es “que nos van cambiando las propuestas día a día”. “Cuando llegamos a un acuerdo en una reunión, aparecen en los medios decisiones distintas. Nos pasó varias veces”, sostuvo.

Ewdokimoff señaló que participa de las conversaciones desde 2021, cuando mantuvo reuniones con funcionarios de Esquel para renegociar el convenio específico vinculado con la utilización de la planta. Recordó que uno de los puntos de conflicto surgió a partir de una deuda que Esquel atribuye a Trevelin correspondiente a los años 2022 y 2023.

El funcionario trevelinense rechazó que haya existido una negativa de su municipio a pagar y explicó que, desde su perspectiva, el problema estuvo relacionado con la falta de un convenio específico firmado y con la ausencia de información sobre los costos y los ingresos de la planta.

“Nosotros siempre estuvimos dispuestos a pagar, pero con los números y los costos reales de la planta”, afirmó. En ese sentido, planteó que Trevelin solicitó reiteradamente acceder a las cuentas para conocer cuánto ingresa por el uso del servicio, no solamente por los residuos provenientes de Trevelin, sino también por los que generan Esquel, empresas privadas y particulares.

Un convenio específico que nunca se firmó

Ewdokimoff recordó que, durante 2024, retomó las conversaciones con funcionarios de Esquel y que a fines de diciembre mantuvo una reunión con Mariana López Rey, actual gerenta de GIRSU esquelense, para avanzar en un nuevo convenio específico.

Según relató, a comienzos de enero de 2025 envió un borrador con los puntos que habían sido discutidos y afirmó que recibió una respuesta favorable de la mencionada funcionaria.

La propuesta contemplaba la creación de una mesa de trabajo trimestral integrada por representantes de los poderes ejecutivos y legislativos de ambos municipios y por quienes estuvieran a cargo de la administración de la planta.

El objetivo era revisar periódicamente los costos de funcionamiento, establecer el valor por tonelada, analizar cuánto aporta cada municipio en función de los residuos ingresados y definir las inversiones necesarias. Además, la intención era que los concejos deliberantes de ambas ciudades tuvieran participación, con representantes de los distintos bloques políticos. Sin embargo, lamentó que “nunca se pudo firmar porque no quisieron avanzar”.

A partir de allí, indicó, se sucedieron nuevas reuniones y mesas de diálogo que tampoco permitieron alcanzar una solución definitiva.

El rol de Trevelin, un eje fundamental

Uno de los puntos centrales del conflicto está relacionado con el carácter que tiene el pueblo del molino dentro del esquema de funcionamiento de la planta. Ewdokimoff señaló que el municipio ha sido tratado en distintos momentos como un “gran contribuyente”, pero que al mismo tiempo se le reclaman obligaciones propias de un socio de la planta.

“Durante todo este tiempo nos vienen cobrando como grandes contribuyentes y después nos exigen responsabilidades como socios”, planteó. Subrayó que esa discusión se encuentra actualmente en la Justicia, a partir de una presentación realizada por el municipio para determinar cuál es exactamente la relación jurídica entre Trevelin y la planta. “Nosotros entendemos que tenemos que ser socios por cómo nació la gestión, pero nos tratan de una forma o de otra según lo que les conviene”, cuestionó.

Esta definición adquiere especial importancia ante la posibilidad de que Trevelin deba realizar aportes por la construcción del nuevo módulo de disposición de residuos. Ewdokimoff sostuvo que el municipio está dispuesto a discutir su participación, pero reclamó que previamente se establezcan las condiciones mediante un convenio.

El posible bloqueo al ingreso de residuos

Otro de los puntos que genera incertidumbre es la advertencia de Esquel respecto de que a partir del 7 de septiembre, cuando se deje de utilizar el módulo viejo y permanezca en funcionamiento solo el nuevo, podría impedirse el ingreso a la planta de los residuos provenientes de Trevelin si no se alcanza previamente un acuerdo.

Consultado sobre esta posibilidad, Ewdokimoff respondió que Trevelin esperará a conocer qué decisión se adopta y bajo qué fundamento. “Veremos, si lo hacen, bajo qué normativa y por qué”, señaló.

En caso de que no exista un acuerdo, consideró que la cuestión deberá ser definida judicialmente, particularmente en relación con el carácter que tiene Trevelin dentro de la administración de la planta.

El funcionario también aclaró que, según la interpretación que sostiene el municipio, el convenio marco entre ambas ciudades continúa vigente. Explicó que lo que se derogó fue la ordenanza que ratificaba ese acuerdo, pero no el convenio marco en sí mismo.

Así las cosas, insistió en que Trevelin mantiene su voluntad de participar de la gestión de la planta “pero no hemos tenido la posibilidad”.

Cuestionamientos sobre el origen y funcionamiento de la planta

Ewdokimoff también puso el conflicto actual en perspectiva y recordó que la planta surgió dentro de un esquema de regionalización impulsado por la Provincia, que determinó que el predio fuera utilizado para atender las necesidades de la región.

Según señaló, a partir de 2016 se produjeron cambios en la modalidad de financiamiento y funcionamiento de la planta. Entre ellos mencionó la reducción de los turnos de trabajo, que pasaron de tres a uno por día. “Todas esas decisiones que tomaron también fueron las consecuencias de que el módulo uno colapse antes de tiempo”, afirmó.

En ese sentido, Trevelin pretende conocer con precisión cuánto material ingresó al primer módulo durante los años en que estuvo operativo y qué proporción correspondió a cada municipio. “Necesitamos que se abran los números y se blanquee todo lo que sucede en la planta”, reclamó.

Reclamo por los materiales recuperados

El pedido de transparencia también alcanza a los materiales recuperados y comercializados a lo largo de la historia de la planta. Ewdokimoff sostuvo que Trevelin nunca recibió recursos derivados de la comercialización de esos materiales y que tampoco cuenta con información detallada sobre los montos obtenidos.

“De todo lo vendido de los recuperados en la historia de la planta, Trevelin nunca recibió un peso, ni siquiera tenemos el informe concreto de cuánto fue lo que se vendió”, aseguró.

Para el funcionario, antes de discutir nuevos aportes o compromisos económicos para la construcción de infraestructura, resulta indispensable transparentar el funcionamiento financiero y establecer reglas puntuales entre ambos municipios. “Hay un montón de cosas que no están claras y nosotros necesitamos que todo eso se visualice”, sentenció.