Como cada día 4 del mes, integrantes de la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina se movilizaron por las calles de Esquel. Bajo la consigna “En defensa de nuestro futuro”, expresaron su rechazo a los proyectos extractivos y advirtieron sobre el avance de iniciativas vinculadas a la explotación de uranio en la Meseta provincial.
La movilización se realizó ayer en Esquel, en el marco de las tradicionales marchas que se llevan adelante cada cuatro de mes para manifestar el rechazo a la megaminería en Chubut. En esta oportunidad, la convocatoria impulsada por la Asamblea de Vecinos Autoconvocados tuvo como eje la defensa del territorio y el rechazo a la posible explotación de uranio, con una consigna que también hizo referencia a decirle “no a la radiación”.
Durante la jornada, los manifestantes advirtieron que el avance de los intereses mineros sobre la Meseta provincial “es muy claro” y cuestionaron las iniciativas que buscan instalar nuevamente el debate sobre la actividad extractiva en Chubut. En particular, hicieron referencia a una nota presentada por vecinos de Paso de Indios ante el Gobierno provincial, mediante la cual solicitan la apertura de un debate sobre la minería.
En ese contexto, durante la concentración se dio lectura a un documento en el que la Asamblea cuestionó las políticas de los gobiernos provincial y nacional en relación con los recursos minerales del territorio y sostuvo que el rechazo a la megaminería ya fue expresado en reiteradas oportunidades por la sociedad chubutense.
En el documento, los vecinos señalaron que desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia y de Ignacio Torres al Gobierno provincial permanecieron atentos a posibles iniciativas para impulsar la explotación de los denominados “minerales estratégicos”, entre ellos el uranio.
También vincularon ese escenario con los acuerdos suscriptos con Estados Unidos y con las presentaciones realizadas por el Gobierno provincial en distintos encuentros destinados a atraer inversiones para el sector energético y minero.
Según expresaron, el ofrecimiento de los recursos uraníferos de Chubut comenzó a tomar visibilidad el 2 de junio de 2025, durante el evento Energía Chubut 2050 – Tierra de Futuro, realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Posteriormente, señalaron, hubo nuevas presentaciones en el marco de Argentina Week, tanto en Nueva York como en París.
Los integrantes de la Asamblea también cuestionaron la postura del gobernador Ignacio Torres respecto de la posibilidad de abrir un debate sobre la actividad minera. Recordaron que el mandatario había manifestado que, si decidía avanzar con esa discusión, lo haría “de cara a la gente”.
Para los vecinos, la convocatoria a debatir impulsada a partir de distintos sectores de la Meseta y de estudiantes vinculados a carreras con orientación minera no contempla el rechazo que, según sostienen, ya expresó la población provincial.
En ese sentido, reivindicaron las movilizaciones de diciembre de 2021, conocidas como el Chubutazo, cuando una masiva protesta social logró frenar la zonificación minera aprobada por la Legislatura provincial. “No vamos a convertir a la Meseta en zona de sacrificio”, afirmaron, y remarcaron que las comunidades reclaman trabajo digno y alternativas productivas.
Los antecedentes de la explotación de uranio
Otro de los puntos centrales del documento estuvo relacionado con los antecedentes de la actividad uranífera en Chubut y los pasivos ambientales que, de acuerdo con los manifestantes, permanecen en antiguos yacimientos e instalaciones vinculadas a esa explotación.
La Asamblea recordó que la producción de uranio en la provincia se desarrolló durante cuatro años, entre 1977 y 1981, durante la última dictadura militar. Mencionaron los casos de Cerro Cóndor, Los Adobes y el Complejo Fabril Pichiñán, donde, según detallaron, quedaron residuos y materiales derivados de los procesos de explotación y tratamiento del mineral.
En particular, advirtieron sobre los residuos acumulados en las antiguas instalaciones de Pichiñán. El documento menciona hasta 85.000 toneladas de residuos de las pilas y cisternas de lixiviación y del dique de colas, además de unas 60.000 toneladas de desechos sólidos provenientes de las escombreras.
Asimismo, citaron información atribuida a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para señalar que alrededor del 70% de la radiactividad original permanecería en el dique de colas. Los vecinos manifestaron su preocupación por la presencia de productos derivados del decaimiento del uranio, metales pesados y otras sustancias potencialmente tóxicas.
A partir de estos antecedentes, cuestionaron la posibilidad de volver a impulsar la actividad sin resolver previamente las consecuencias ambientales de las explotaciones anteriores.
“Chubut ya eligió”
En el tramo final de la lectura, los manifestantes también hicieron referencia a la situación de Comodoro Rivadavia y a las consecuencias sociales y ambientales que atribuyen a más de un siglo de explotación petrolera. Mencionaron el retiro de YPF y las dificultades que atraviesa la ciudad, tanto por la pérdida de puestos de trabajo como por los impactos acumulados sobre el suelo, la costa y la trama urbana.
Finalmente, la Asamblea reiteró su rechazo a la megaminería y a cualquier iniciativa que promueva la explotación de uranio en el territorio provincial.
“Basta de apostar a la megaminería en Chubut, los extractivismos no son actividades sustentables. Chubut ya eligió”, expresaron en el documento.
La jornada concluyó con las consignas que identifican históricamente al movimiento: “¡No a la megaminería en Chubut!”, “¡No al uranio en Chubut!” y “¡No pasarán!”, reafirmando la continuidad de las movilizaciones que cada día 4 reúnen a vecinos y organizaciones en defensa del territorio.



















