Este domingo 13 de septiembre se realizará el tercer Encuentro de Almas Vivas, una propuesta destinada a personas mayores de 50 años que busca generar un espacio de conversación entre pares. En esta oportunidad, la ronda estará centrada en los vínculos y las relaciones.
Ana Julia Ochoa visitó La Portada para invitar a participar del tercer encuentro de Almas Vivas, que se desarrollará el domingo 13 de septiembre, de 17 a 19.30 horas, en el salón de la Cooperativa 16 de Octubre, ubicado en Avenida Alvear 767. El cupo es limitado y requiere inscripción previa mediante un formulario que se solicita por WhatsApp al 2945-447828.
La propuesta consiste en una ronda de conversación entre personas mayores de 50 años, donde no hay una exposición profesional ni una clase, sino un espacio para compartir experiencias, expresar lo que cada uno siente y, fundamentalmente, escuchar a los demás.
“Es una ronda de charlas entre pares destinada a personas de más de 50 años. En esta oportunidad el tema serían los vínculos y las relaciones”, explicó Ochoa. Y planteó una de las preguntas que atravesará el encuentro: “Lo primero que sería bueno es preguntarse si son lo mismo. Qué nos brinda cada uno, qué piensa cada uno con respecto a esos vínculos y en cuáles pensamos”.
La familia suele aparecer como primera referencia cuando se habla de vínculos, pero la propuesta invita a ampliar esa mirada hacia otras formas de relacionarse: amistades, pares, espacios comunitarios y los nuevos vínculos que se construyen a lo largo de la vida.
Ochoa remarcó que Almas Vivas no es un espacio terapéutico. “Estos encuentros no son de terapia y están lejos de serlo. No hay un profesional a cargo que dé una disertación o conduzca la charla como profesional de la psicología”, aclaró.
El objetivo, explicó, es generar las condiciones para que cada participante pueda hablar de lo que le pasa y sentirse escuchado. “Estos encuentros tienen como gran objetivo poder hablar de lo que nos pasa, sentimos, y escucharnos, que también es importante y no siempre sucede”, señaló.
En ese sentido, la actividad busca convertirse en un lugar de encuentro para quienes cuentan con redes de pares consolidadas, pero también para aquellas personas que sienten que no tienen espacios donde compartir sus experiencias. “La idea es que cada uno encuentre en este lugar preguntas para sí mismo. Hay cosas que están buenas vivirlas más que te las cuenten. Estos encuentros son para estar presentes y vivirlos. La mejor manera de saber de qué se trata es venir y participar”, sostuvo.
El tema elegido para esta tercera edición surgió de las conversaciones mantenidas durante el encuentro anterior. Ochoa señaló que los vínculos se transforman con el paso del tiempo y que, en algunos momentos, es necesario aprender a reconstruirse frente a esas modificaciones.
“A lo largo de la vida se van perdiendo vínculos y también se van construyendo nuevos. A veces por decisiones propias, a veces hay que aceptar que la vida decida que algunos vínculos no sean parte de la convivencia y hay que ver cómo nos reconstruimos de algunas situaciones”, explicó.
Escuchar sin juzgar
Una de las características centrales de los encuentros es la diversidad de edades y experiencias. Según contó Ochoa, participan personas de alrededor de 50 años y también personas de 90, lo que genera una amplia variedad de miradas.
En cada encuentro se invita a dos personas a iniciar la ronda. “Nos parece que le pueden aportar al encuentro, no para disertar sino para que comiencen a hablar. Ellos abren la ronda”, explicó.
Luego, la conversación se construye entre todos. La premisa es que cada persona pueda expresar su experiencia sin que su mirada sea juzgada. “Capaz no estoy de acuerdo, podemos dar nuestra visión. No se trata de estar o no de acuerdo. Es un sentir y hasta ahí llegó por su propia historia y decisiones. Nadie juzga, se escucha y se reflexiona”, afirmó.
Ochoa participa como moderadora, pero aclara que no ocupa un lugar de autoridad frente al resto: “Yo funciono como moderadora, no estoy como profesora. Todos estamos en igualdad de condiciones, pares, y cada uno participa en la medida que quiera y las veces que quiera”, agregó.
La confidencialidad es otro de los pilares de la propuesta, con el propósito de generar un clima de confianza y seguridad para quienes participan.
Pensar en el futuro
Los Encuentros de Almas Vivas tienen entre sus objetivos convocar a personas mayores que se reconozcan como “almas vivas”, valorizar la comunicación entre pares, promover la expresión y la participación, fomentar la escucha activa y contribuir a la construcción de nuevas redes sociales.
También buscan generar un clima de comodidad, confianza, compromiso y “amorosidad”, favoreciendo la participación en otros espacios de la vida cotidiana y comunitaria.
Para Ochoa, la propuesta también puede ayudar a pensar el futuro: “Estos espacios ayudan a proyectar el futuro. No importa la edad que tengamos”, subrayó.
La invitación está abierta tanto a quienes ya participaron de los encuentros anteriores como a quienes nunca asistieron. No es necesario tener conocimientos previos ni experiencia en este tipo de actividades.
“Si en este no se animan a hablar, no hay problema, pueden ir a escuchar. No se requiere ningún tipo de conocimiento, sino la vida misma”, sostuvo Ochoa.
La propuesta contempla además llevar algo para anotar, mate y algo para compartir. Pero, sobre todo, llevar “muchas ganas de escuchar y participar”.
La idea es que estos encuentros continúen realizándose un domingo al mes, como un espacio abierto para conversar, compartir y encontrar nuevas formas de habitar los vínculos a lo largo de la vida.


















