La jornada se llevará a cabo el 17 de octubre en Esquel y reunirá a personas mayores de Argentina y Chile en una propuesta de participación, intercambio y fortalecimiento de vínculos.

La iniciativa, impulsada por Alma Viva–Desafiando las canas, se desarrolla desde 2017 y promueve el envejecimiento activo, la autonomía y la construcción colectiva.

En el marco del Mes de las Personas Mayores, cuyo día internacional se conmemora cada 1° de octubre, Ama Viva–Desafiando las canas realizará el próximo 17 de octubre el 13° Encuentro Binacional de Personas Mayores, una propuesta que volverá a reunir a delegaciones de Argentina y Chile para compartir experiencias, fortalecer lazos y disfrutar de una jornada de integración.

Del encuentro participarán representantes de la Ilustre Municipalidad de Futaleufú, Chile; la Fundación Vida son Años de Aysén, que coordina al Club de Adultos Mayores Bajando pa’ Puerto Aysén y a la Agrupación Barrial para el Buen Vivir en Envejecimiento; personas mayores de Alto Río Percy, Esquel, y los distintos grupos que integran Alma Viva.

Esta edición tendrá un significado especial, ya que será la primera vez que participen personas mayores de Alto Río Percy y de Aysén. La llegada de la delegación de Percy fue posible gracias al acompañamiento de Candela, médica, y Vila y Maite, enfermeras, quienes estarán junto al grupo durante la jornada. En tanto, la incorporación de participantes de Aysén surgió a partir del vínculo con las personas mayores de Futaleufú, quienes les transmitieron su experiencia y los entusiasmaron a sumarse.

Los encuentros binacionales comenzaron en 2017 por iniciativa y gestión de la profesora Ana Julia Ochoa. Desde entonces, se realizan alternadamente en Esquel, Argentina, y Futaleufú, Chile, con la única interrupción durante el período de la pandemia.

La propuesta busca ir más allá de una actividad recreativa: se trata de generar verdaderos espacios de encuentro, en los que la nacionalidad no sea una diferencia, sino que prevalezca la condición de personas que comparten, se conocen y construyen nuevos vínculos.

Desde Alma Viva explican que la dinámica es participativa y no expositiva. En lugar de organizar muestras o presentaciones para observar, se proponen actividades grupales y cooperativas que invitan a involucrarse activamente. Cada delegación tiene su momento para compartir una propuesta e invitar al resto a participar. También hay espacios libres para conversar, conocerse y generar vínculos de manera espontánea.

El objetivo es estimular tanto la salud individual como la social, a través de la participación, el intercambio y el disfrute compartido.

La ternura de dar y recibir

Uno de los momentos más significativos de cada encuentro es el tradicional “intercambio de obsequios”, un ritual que se ha mantenido a lo largo de las distintas ediciones.

Cada participante lleva un pequeño regalo que se coloca en una caja común. Al finalizar la jornada, cada persona retira uno al azar. De esta manera, todos dan y todos reciben, sin saber quién realizó el obsequio ni quién lo recibirá.

Desde la organización destacan que se trata de un momento vivido con especial ternura y afecto, que sintetiza el espíritu de estos encuentros: compartir sin esperar algo a cambio y celebrar aquello que se construye colectivamente.

Autonomía y autogestión

La organización de esta actividad es llevada adelante de manera autónoma por Alma Viva. Un papel fundamental lo cumplen las alumnas del espacio, quienes se distribuyen las tareas y asumen la preparación de los distintos momentos de atención: el desayuno o refrigerio de bienvenida, el almuerzo y la merienda.

La preparación también incluye la decoración del salón, los centros de mesa, la comida, los obsequios y la coordinación de cada instancia de la jornada.

Desde el espacio destacan especialmente el compromiso de las mujeres que asumen estas responsabilidades con organización propia, agilidad y afecto, sin necesidad de directivas externas. Esa forma de trabajo expresa dos de los principios centrales de Alma Viva: la autonomía y la autogestión.

Los preparativos comienzan en febrero, con la solicitud del salón, y se intensifican dos meses antes del encuentro, cuando se realizan reuniones entre los responsables y coordinadores de los distintos grupos para organizar cada detalle.

A diferencia de otras propuestas que Alma Viva desarrolla durante el año, el Encuentro Binacional no está abierto a toda la comunidad. La participación se limita a los grupos que integran el espacio, debido a la dinámica de trabajo que se construye a lo largo del año y a que los gastos se cubren mediante los aportes de sus alumnas y alumnos, junto con las contribuciones de las personas adherentes de la comunidad Alma Viva.

La organización aclara que esta modalidad es excepcional dentro de su calendario, ya que el resto de las actividades se ofrecen a la comunidad, entre ellas la Semana Plateada, los talleres anuales, los encuentros de charla de los domingos, los domingos de cuentos y el aniversario de Alma Viva.

Nuevos vínculos

La incorporación de las delegaciones de Alto Río Percy y Aysén representa una nueva oportunidad para ampliar la red de relaciones entre personas mayores de ambos países. La organización celebra especialmente la posibilidad de recibir a quienes se suman por primera vez y de continuar generando propuestas, intercambiando ideas y compartiendo experiencias.

Con entusiasmo, compromiso y mucho trabajo colectivo, Alma Viva se prepara para una nueva edición de este encuentro, que reafirma la importancia de construir espacios donde las personas mayores sean protagonistas, participen activamente y encuentren oportunidades para disfrutar, aprender y vincularse.