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Alma Viva invita a un nuevo encuentro de charla para mayores de 50 años


 La iniciativa propone generar, una vez al mes, un espacio de conversación, escucha e intercambio entre pares, en torno a diferentes temas vinculados con esta etapa de la vida.
 
Ana Julia Ochoa y Clara Estela Villar visitaron La Portada para presentar una nueva propuesta de Alma Viva e invitar a personas mayores de 50 años a participar del segundo Encuentro de Almas Vivas, que se realizará este domingo 16 de agosto, de 17 a 19.30 horas, en el Salón de la Cooperativa 16 de Octubre de Esquel.


El primer encuentro se desarrolló durante julio y, en esta oportunidad, la temática será “Proyectos y sentido de la vida”. El cupo es limitado a 20 personas y requiere inscripción previa. Para participar es necesario comunicarse por WhatsApp al 2945-447828, desde donde se enviará un formulario de inscripción. La actividad es arancelada.


Ochoa explicó que la propuesta busca alejarse de los formatos tradicionales de charlas o capacitaciones. “Los invitamos a compartir una ronda de charla y conversación entre pares. No va a haber expositores, ni ponencias, ni exhibición de PowerPoint”, señaló.


La intención, detalló, es que la palabra circule entre quienes participan, compartiendo experiencias, pensamientos y sentimientos. “La idea es que sea una charla entre nosotros, intercambiando lo que sentimos, lo que pensamos, lo que nos pasa, escuchar a otros para ver qué les pasa a los otros y eso también nos ayuda a reflexionar acerca de nosotros mismos”, sostuvo.


En ese sentido, explicó que los encuentros buscan ofrecer “espacios cómodos, de confianza, donde tengamos la posibilidad de hablar y de ser escuchados”. “Muchas veces pasa que las personas mayores nos vamos cerrando porque no tenemos actividades o proyectos que nos relacionen con otros. Nos falta esa posibilidad de poder expresarnos, decir lo que sentimos, lo que pensamos”, agregó.
 
Un espacio seguro y confidencial
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es que se trata de un grupo reducido, de alrededor de 20 participantes, para garantizar que todas las personas tengan la posibilidad de expresarse.


En este segundo encuentro se abordará un tema que, según remarcaron, adquiere particular relevancia después de los 50 años: los proyectos personales y el sentido que cada persona encuentra para organizar su vida.


Villar destacó especialmente la situación de quienes atraviesan la jubilación. “La gente de más de 50 a veces está hasta los 65 trabajando y entonces el proyecto de vida está puesto afuera, pero cuando se jubila o ya no tiene tanta actividad externa, encontrar un proyecto que a uno lo convoque y le organice la vida puede convertirse en un desafío”, planteó.


Villar aclaró que no se trata de un grupo estable: quienes participaron del primer encuentro no necesariamente tienen que asistir nuevamente y quienes no estuvieron pueden incorporarse ahora. “Es abierto a la comunidad. Cualquier persona mayor de 50 años puede participar y esa diversidad genera riqueza en la conversación, escucha y charla”, explicó.


La experiencia del primer encuentro permitió observar, además, que existen numerosas experiencias compartidas más allá de las diferencias de género o de las trayectorias personales.


“Una de las cosas que nos ha pasado en el primer encuentro es sorprendernos de las similitudes que se viven en experiencias y pensares. Incluso participaron hombres y mujeres y nos dimos cuenta de que no son tan grandes las distancias que hay. Hay cuestiones que no son de género sino de la vida y que nos atraviesan a todos”, relató Villar.


También aparecieron durante aquella primera reunión temores y preocupaciones vinculados con distintas situaciones de la vida, entre ellos el miedo a la soledad o a tener que afrontar determinadas circunstancias sin compañía.


En ese marco, remarcaron que todo lo conversado durante los encuentros es estrictamente confidencial. “Lo que se conversa allí es absolutamente confidencial. Ni se menciona quiénes participan ni nada de lo que se conversa. Es un espacio seguro y de confianza”, enfatizó Villar.
 
La escucha activa
Ochoa explicó que durante las reuniones la palabra circula de manera espontánea y que su función como moderadora se limita a intervenir cuando es necesario, fundamentalmente para ordenar los tiempos o facilitar la dinámica. “Quien no quiere, no habla. Escucha y también es una forma de estar activo. No siempre hablar o moverse es estar activo”, señaló.


Para Villar, los encuentros también constituyen una instancia de aprendizaje social. “Se aprende a escuchar cosas que quizás no me gustan, que no estoy de acuerdo, y que los demás me escuchen y respeten mis pensamientos sin juzgar”, planteó.


La posibilidad de conversar con otras personas también tiene, de acuerdo con las organizadoras, un valor vinculado con el bienestar cognitivo y social. “El hablar con otros convoca y pone a prueba las cuestiones cognitivas”, expresó.


En esa línea, también planteó la importancia de prestar atención a las dificultades auditivas que pueden aparecer con el paso de los años. “Una de las dificultades que hay en estas edades es no escuchar y es una realidad, y eso hace que las personas se metan hacia adentro y no se animen a decir que no escucharon. Hay que decirlo. El otro, en su amorosidad, deberá comprenderlo y repetir lo que dijo si de verdad quiere interactuar”, sostuvo.


Las integrantes de Alma Viva explicaron que la iniciativa comenzó a gestarse en 2021, cuando comenzaron a conversar y diseñar la propuesta, aunque recién ahora pudieron ponerla en marcha.


El ciclo contempla un encuentro por mes hasta fin de año. La elección del domingo por la tarde tampoco fue casual. Según explicaron, se buscó un momento que permitiera cerrar la semana y encontrarse en torno a una merienda sencilla.


Desde Alma Viva también remarcaron la importancia de que las propuestas destinadas a personas mayores surjan de escuchar las necesidades reales de quienes las transitan. En el mismo sentido, Villar explicó que los temas seleccionados funcionan como disparadores para que las personas puedan poner en palabras aquello que les sucede.


Cada persona puede sumarse a los encuentros que desee y no existe ningún requisito más allá de tener 50 años o más y las ganas de compartir el espacio. “Se puede ir y no alzar la voz, pero estar. Probablemente la voz aparezca en algún momento. No hay requisitos, no hay que saber nada: ser mayor, transitar la vida y hablar de lo que se siente. Si no saben de qué se trata, mejor”, expresó Ochoa.